20 abril 2008

Éstos son malos tiempos







A la sombra de un ciprés
mece un cisne sus alas al viento
y éste responde en susurros...
susurros que te desgarran.
¡De esos que te duelen
como si te arrancaran el alma!
Y no es para menos...
hoy se ha quebrantado la garganta
de una tierra
que nació para ser considerada santa,
subida a los altares,
por la sangre que derrama.
Y es que para desgracia de todos
hay silencios que matan,
huelen a podredumbre
y es a su pueblo al que dañan
dándole muerte a diario
con cada inocente que matan.

1 comentario:

Sechat dijo...

Lo escribí a raíz de uno de los numerosos atentados de ETA. Tiene ya varios años, pero para mí siempre valdrá como modo de denuncia ante su injusticia.