18 mayo 2008

LEYENDA I



(Para mi amigo Javi a quien se la dediqué hace tiempo)


Cuenta la leyenda que la arena del desierto, un día fue mujer, que por su amor a un duende que habitaba bajo tierra, pidió al Cielo convertirse en flor. El Cielo, celoso por el amor de la mujer hacia el ser subterráneo, le convirtió a él en viento.

La mujer al saberlo, lloró y lloró, rogando al Cielo que también a ella le despojase de su naturaleza humana. Pero el Cielo no cedió a sus peticiones, hasta que con el transcurrir de los años comprendió que no se puede conquistar lo que el amor ya ha conquistado. Y es por eso que desde entonces, la mujer es arena y el duende es el viento que llamamos Siroco.

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