11 julio 2008

A OCHOCIENTOS KILÓMETROS O RIQUEZA DEL ALMA


Hassim tiene sólo siete años, pero en sus ojos ya se trasluce la pena por la muerte. No una sino la de muchos que se han ido quedando por el camino. Él es uno de los pocos afortunados que sobrevive aún al hambre y a la enfermedad aunque siempre le pasan muy cerca. Cualquier día puede ser él al que cualquier pequeña diarrea le arrebate la vida y esa sonrisa que no pierde, aunque cada vez le sale más tenue.


Está contento. Ha estado jugando con el amigo que hizo hace un par de soles (también los amigos por aquí escasean, porque la hambruna el cólera y otras tantas se llevan siempre a los mejores) y al que va a invitar hoy a comer. Además la alegría de este día no puede empañarla nada: antes de salir a jugar, ha visto que su madre les tenía preparada una rica sorpresa en la gran cazuela de barro… ¡sopa! Una estupenda sopa a base de agua, del pozo que tienen a cinco kilómetros, pero lo que es más importante de piedras, porque por allí hasta la tierra seca y yerma escasea. Sí, definitivamente se siente feliz, las piedras siempre conservan algún pequeño insecto en estado larvario y eso es un manjar que no todos se pueden permitir. Se sabe rico y no envidia para nada, la suerte de los que a ochocientos kilómetros de allí, al otro lado del mar, se quejan del calor sofocante que hace, mientras contemplan la vida desde la terraza de un bar.

5 comentarios:

Sechat dijo...

Quería denunciar una de tantas situaciones a las que damos la espalda desde el parapeto de la comodidad de nuestro mundo occidental. Sé que lingüísticamente no es de lo mejor que he escrito, pero no me podía cruzar de brazos.

Víctor González dijo...

Sechat, no te preocupes por la calidad del texto. Desde lo literario la calidad es el compendio de muchas cosas, antes te lo decía en la catedral del mar.
Dos cosas; a hacer buenos textos se llega con el entrenamiento y la lectura y no seas muy dura contigo, ama lo que escribes cómo algo propio, y sé crítica despues con ello, al revés es muy dificil.
Agradezco mucho los golpes a la conciencia. Son nuestras pequeñas contribuciones a la justicia.
Beso creativo

Ananda Nilayan dijo...

Pues si te soy sincera... pensaba que era un fragmento de algún libro. Sorpresa!!! Sigue la historia, por favor!!!!!!

rober dijo...

Fuerte, dramático, crudo, real( es lo más triste), pero sobre todo bien escrito.
rober

*Sechat* dijo...

Gracias Victor González y gracias Rober. Se agradecen enormemente vuestras palabras. Un abrazo.

Ananda... una vez más... gracias por estar siempre ahí.