30 septiembre 2008

BARROTES DE TERCIOPELO

Los niños jugaban a atrapar la luz en la cárcel de sus pestañas. Ella juguetona se dejaba enjaular, por la brevedad de un instante, entre los barrotes de terciopelo negro, amarillo trigueño o cobrizo que servían de broche a los ojos de aquellos niños.

Cuando se marchaba... se despedía de aquel encierro con un beso de mariposa (etéreo y volátil) con la leve promesa de regresar próximamente.

6 comentarios:

Lobadiz dijo...

Que tierno y dulce.
Sin embargo las mariposas me dan repelús, no quiero ni verlas!

Saludos

Metalsaurio dijo...

Muy bonito :)

Rafael dijo...

Una obra digna de ser publicada en la Antología de Relatos Hiperbreves. Enhorabuena, Sechat.

AdR dijo...

¿Y si te digo que he visto una mariposa posarse en unos ojos abiertos?

Besos

*Sechat* dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios, más cuando encima son favorecedores (ji,ji). Lo envié para el concurso de la Cadena Ser del programa "Hoy por hoy" pero evidentemente no fue seleccionado. Otra vez será...

Félix dijo...

Tienen magia estas palabras. Es difícil decir mucho en tan poco espacio. A mí me cuesta pero lo a veces lo intento. Enhorabuena.

No recuerdo cómo llegué a este lugar. Quizás me quedé porque leí a Lope en el margen.

De todas formas, prometo volver y seguir leyendo.

Un saludo.