23 septiembre 2008

LA NOTA

"Necesito ayuda. Me quiero suicidar." La nota en un papel retorcido de tanto ser consultado y de tanto haber viajado de mano en mano, captaba su atención de forma insistente. Estaba acostumbrado a ver notas de ese tipo desfilar por la mesa de su despacho y de ver las lágrimas de unos padres desesperados y atormentados por el peso de una conciencia que les oprimía sin descanso, hasta ahogarles en la desdicha, reprochándoles no haber hecho lo bastante o al menos no lo suficiente, para evitar aquel fatídico desenlace. No obstante, esta vez todo era distinto.

Se sabía protagonista indirecto y no un mero observador de un macabro acontecimiento. Por una vez, deseaba de veras, dar marcha atrás en el tiempo y haber estado allí para haber evitado tal suceso. En la comisaría nadie sabía la verdad. Sólo el silencio cobijaba su secreto, tan bien guardado durante años. La inquietud aporreaba la puerta de su cabeza pugnando por salir al encuentro de unos oídos que quisieran escuchar la verdad de aquella historia y que sirvieran de desahogo a la frustración que se cernía en el pecho de Lalo. Silvia y él se conocieron de adolescentes y el fragor del amor que les quemaba por dentro dio lugar a una pequeña vida a la que pusieron por nombre Marta. Las familias de ambos adolescentes jugaron un papel primordial y no permitieron dar rienda suelta a aquel amor que se profesaban. Lo vetaron y lo relegaron a la frontera de lo prohibido y de lo abyecto, desde el mismo momento en que supieron de la existencia del embarazo. En nombre de ellos tomaron decisiones que para nada tuvieron en consideración a los jóvenes y con ello les distanciaron, con el simple pretexto (nunca admitido) de evitar las miradas curiosas y encontradas del "qué dirán". Veinte años después, cuando el tiempo había conseguido mitigar el dolor de todo aquello, la nota había vuelto a abrir la caja de Pandora y sembrado en su conciencia el temor de la duda y sobre todo la tristeza por no haber hecho lo imposible por evitarlo y por acallar las voces y los dedos acusatorios por haber renunciado a su paternidad a golpe de talón y a golpe de beca universitaria. Ahora... ahora sólo le queda maldecir su cobardía.

9 comentarios:

Rafael dijo...

Hola Sechat, pasaba por aquí y he leido "La Nota". La historia promete pero la veo en su fase de inicio. Insuficientemente desarrollada. Deja a la imaginación del lector aspectos muy importantes tales como la continuidad de la vida de los protagonistas, no desarrolla suficientemente las emociones de los mismos...Pienso que las espectativas del relato quedan truncadas por la brevedad del mismo. Una obra inconclusa que promete si la pules un poquito.

Mi enhorabuena, a pesar de la crítica..., eso sí, constructiva.

AdR dijo...

Pues no, no dejan indiferentes (tal y como reza la entrada a los comentarios). Escribes y describes bastante bien :)

Sigue así. Tengo que leer más.

Besos

*Sechat* dijo...

Gracias a ambos por visitarme. Tienes razón, Rafael... lo he escrito en media hora escasa esta mañana y así me ha quedado... Os vais a reir, pero a veces sueño con frases por la noche o con historias enteras y si no las desarrollo en ese mismo instante, se acaban diluyendo en mi memoria hasta no parecerse ni de lejos, en lo que tenía previsto inicialmente. Procuraré continuarla, aunque me temo que no voy a saber cómo... Gracias por vuestras críticas, siempre son bien recibidas.

Esther dijo...

Hola, siento llegar tarde pero, últimamente estoy ocupadísima y entre una cosa y otra... ...pero, hoy llovió muchísimo y casi no pude llegar a mi casa y me asusté y tuve un ratillo...

Me encantó tu texto. Yo es que creo que los padres, muchas veces se meten en cosas en las que no deberían meterse. Los míos tb se metieron en algo mío, no en cosas sentimentales pero, me empujaron a hacer algo de lo que no estaba segura, no me escucharon... ...y ahora he ido por ahí dando vueltas, espero que ahora sea diferente y lo intentaré hacer lo mejor que pueda. Y es que se meten y a veces pasa lo que pasa.

Y la gente, muchas veces criticamos a los otros sin saber realmente nada o muy poco. No sé por qué lo haremos, creo que muchas veces es porque no tenemos otra cosa mejor que hacer o porque nos encanta( es así, admitámoslo).

Saludines y escribiendo así. Un gusto leerte de nuevo.

Ananda Nilayan dijo...

Me pasa como a ti. Es muy normal que nos asalte la creatividad en cualquier momento y si no anotamos, se pierde. A mi me pasa cuando paseo sola. Si me permites dejar mi opinión: creo que aunque breve no por ello puede dejar de ser estupendo. Se puede contar una vida en una frase (eso si, hay que ser genial!!!) Así que aunque también me parece que deberías pulirla, creo que quedará muy bien. ¿Tal vez puntualizar un poquillo mas el final con esos sentimientos de los que habla Rafael? Adelante!!!

Lulú dijo...

No se..., en esta obrita tu técnica narrativa es buena pero debes de perfeccionar el desarrollo de los elementos esenciales de toda narración: el inicio, la trama y el desenlace final. Francamente, eres un diamante en bruto. Me encantará leerte cuando seas brillante.

*Sechat* dijo...

Gracias a todos por vuestros consejos y apreciaciones. Lulú efectivamente soy un poco bruta (lo de "Diamante" está de más ji,ji). Un saludo a todos. Procuraré cuando tenga tiempo (esta semana está complicado) pulir la historia aunque creo que tenéis demasiada fe en mi creatividad y probablemente decepcione. Un saludo.

Lulú dijo...

No seas bruta, Sechat. Ya sabes lo que he querido decir. Además, a mi me gustan más las piedras preciosas en bruto que que pulidas.

Gracias por tu precioso y sentido comentario. Te deseo de corazón que nunca pases por el mal trago de "Vida".

*Sechat* dijo...

Tranquila Lulú era una broma sólo. Nunca me lo he tomado a mal...