11 marzo 2009

11M

Fecha maldita. Perdición de cientos de almas. Ángeles arropados bajo escombros que sufrieron entre polvo, llamas y amasijo de hierrros y llamas la locura de la muerte en primera persona. El llanto se agolpaba en mis ojos ante el temor de perder a alguno de los míos.

Me equivocaba. Ese día no perdí uno sino miles. Pájaros enjaulados que no pudieron volar al otro lado del terror. Mientras de este lado sólo quedamos nosotros: los asustados por la falta de noticias y por las cifras que se agolpan en nuestras retinas y oídos dejando que nos sintamos más muertos que vivos a cada nuevo detalle.

Quisiera donar hasta mi última gota de sangre y con ella alargar los flecos de cada uno de sus destinos. Quisiera compartir mis mejores momentos y preparar mi cuerpo para dejar de ver el azul del cielo y para impedir mi paso descalza sobre la arena de la playa. Quisiera cortar la entrada de oxígeno a mis pulmones para bañar con el aire del que me privo el espíritu de los heridos. Quisiera ser la boca que cuente un chiste o una buena historia y arrancar a los caídos una última sonrisa que perdure más allá de lo infinito. ¡Cómo duele la distancia y sentir tanta desgracia sin poder hacer nada!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un día duro como pocos.
Un día en el recordamos dónde estábamos, a dónde íbamos,...
Un día para no olvidar, pero mucho menos de los heridos y ... no puedo ni decirlo.
Mo-Fuenla

*Sechat* dijo...

Gracias Mo por manifestar tu parecer sobre ese trágico aniversario que hoy recordamos todos. Besos