13 abril 2009

EL FIN DEL MUNDO

Éste es el primero de mis ejercicios en el taller del Foro de Nuincajamás al que invito a todo el mundo que quiera, a que lo visite y sobre todo a que participe. Tenéis el enlace un poco más abajo en la barra lateral o en uno de los post precedentes a éste. Se trataba de en no más de 600 palabras el mínimo ideal era de 300, aunque se podía rebajar, crear un relato que contuviera diez palabras establecidas de antemano. Figuran en negrita. No obstante, os las marco aquí también: botijo, solsticio, aguamanil, turbante, zapato, diezmo, planta, frenar, morrena (no confundir con el adjetivo) y Creta. El verbo se podía conjugar y los sustantivos admitían plural. Aquí os dejo mi texto, a ver si el foro se anima y hay por allí más y más gente cada vez. Un abrazo.

Abrió la ventana y miró hacia La Meca. La mañana lucía hermosa y eso se notaba en las conversaciones de los viandantes. Por momentos la brisa se dejaba sentir y traía consigo el olor fresco del mar. El hombre de piel aceitunada, casi azul, pronunció sus oraciones dejando escapar un suspiro al final.


Bajo él, en la calle, un par de ancianos compartían botijo para saciar su sed, ya que la temperatura anticipaba un día caluroso. Consultando el calendario de pared, supo que se encontraban en pleno solsticio de verano. Cerró la ventana con cuidado, casi, casi respetuoso, para no romper el encanto de la escena de los dos hombres, y acercándose al tocador asió la jofaina con su mano izquierda y en el aguamanil depositó el agua. Lavó sus manos y refrescó su rostro. Era el ritual de todas las mañanas. Incluso en sus contados viajes a Creta (uno de sus más recientes destinos) o a otros lugares procedía de igual modo. Por eso le agradaba aquella modesta pensión. Habitualmente se alojaba en ella cuando iba a Cádiz, y allí nadie se extrañaba de su peculiar indumentaria en la que turbante y zapatos se combinaban armoniosamente. Al menos eso le parecía a él.

Recorrió la pequeña estancia de manera aprobatoria, al ver que no había nada fuera de lugar, y descendió hasta la recepción del local. Allí cruzó unas palabras con la amable dueña del hostal. Y encaminándose hacia la puerta de salida se detuvo en el dintel, y pagó su particular diezmo (en forma de nana árabe) a la planta que verde y vigorosa le sonreía con sus hojas.

Atravesó el portalón y el golpe de calor inicial le sorprendió momentáneamente. Se encaminó hacia el quiosco de la plaza, que se veía desde su ventana, e hizo su parada diaria.

Un breve y discreto titular captó su atención de inmediato: "Científicos vaticinan el fin del mundo, con el derretimiento total de los glaciares y de los casquetes polares, en menor plazo del que se creía hasta ahora". Sin poder frenar su curiosidad, continuó leyendo...
"Los múltiples estragos ocasionados por el ser humano en las capas superiores de la atmósfera derivarán, como ya saben ustedes, en un cataclismo sin precedentes. Con paulatinas subidas anuales de temperatura, inundaciones y otro tipo de desastres (...)"

Dos párrafos más abajo, se indicaba que el hallazgo, sobre el cual (insistían los expertos) no había lugar a dudas, había sido posible analizando los depósitos sedimentarios de una morrena; en una de las zonas más alejadas e inaccesibles de la Antártida.

El hombre, abatido, dejó escapar al suelo el diario y en gesto desafiante con un hilillo de voz repleto de impotencia, que contradecía la mueca de su rostro, clamó al cielo: "He viajado al futuro creyendo tenerlo resuelto. ¡Viajo al pasado y veo nuevamente que tampoco esta vez llegaré a tiempo!"

2 comentarios:

Silvia Beatriz dijo...

Dicen que la curiosidad mató al gato. Bien, no soy gato, pero por aquí me quedo.
Mi curiosidad me jaló por la nariz y leí todo el ejercicio y me encantó, Ya voy (no hoy, el tiempo es tirano)a enlazarme con el taller,
Gracias por tu visita.
Besos!

*Sechat* dijo...

Silvia Beatriz: es cierto el tiempo es un tirano y un verdugo que nos somete. Tómatelo con calma, pero desde luego has de saber que serás muy bienvenida cuando decidas pasarte por el foro. Un abrazo.