14 abril 2009

RUINAS DEL PASADO

Prometo que no olvidaré jamás el significado de la palabra "obradera", no encontraba su definición en ninguno de los diccionarios consultados y luego he sabido que sí existe y que viene a significar: diarrea (con perdón por el detalle escatológico). Esto no sería relevante, si no fuera, porque tenía ya el texto terminado y dispuesto para ser subido y participar con él en el "Duelo a diez palabras" de la web Ocio Zero en la que participo de vez en cuando. Así que tras mi enorme obradera por tal lapsus, y como me da pena tirar el relato a la basura o al limbo de los relatos olvidados os lo brindo ahora desde aquí. El bueno, con la susodicha palabra, espero empezar a escribirlo mañana...
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RUINAS DEL PASADO

Junto al musgo y las espadañas que crecían a la orilla de aquel pequeño reducto de agua del oasis del Desierto de Lut, una antigua edificación de gran belleza de la que apenas quedaban algunas ruinas, pugnaba por no caer en el olvido. Sí se distinguían entre sus mal conservadas piedras y columnas, lo que fuera en su momento la obradora del palacio del caprichoso sátrapa (un hombre vividor y perverso, amigo íntimo del sha de Persia, del que fue su mano derecha). En aquel inmenso horno, que aún parecía conservar el olor a dulces, cocinados para el goloso Nadir Alí Pahlevi dueño de aquel hermoso palacio; las piedras, frisos y cantos que yacían inmóviles tras siglos de ausencia, volvían a cobrar vida. En manos de magnetófonos, antenas, ordenadores y máquinas de ultrasonidos, aquel amasijo desordenado, cobraría fuerza y se vería dotado del don de la palabra (en forma de cacofonía).

El grupo de expertos, dirigido por el joven Ismail Nadhur Khan, estaba plenamente convencido de que aquellas huellas del esplendor del imperio Persa, encerraban secretos tapados por la Historia. Y los mostrarían al mundo, armados con los equipos más sofisticados que ayudasen a escucharlos, asesorados además por renombrados arqueólogos.

Aún no habían hallado nada importante, pero la ilusión era la misma que recién llegados (hacía tres días). Sabían que su proyecto no era una quimera. La orientación cósmica del palacio, el enclave, la historia de sus moradores… todo señalaba esa posibilidad. Bastaría abrir sus sentidos e interpretar las señales. Luego habrían de tirar del hilo y avanzar por ese sendero del misterio, para enlazar definitivamente con el pasado.

Ismail, releía en su tienda sus anotaciones, a unos doscientos metros de donde se llevaban a cabo las investigaciones, justo junto al antiguo crisol de lo que en su día fuera una magnífica ferrería, probablemente única en su época. Todo un lujo, propio del carácter del famoso sátrapa. Mientras estudiaba sus apuntes por enésima vez, alguien irrumpió en la tienda. Su voz sonaba excitada. Era su amigo y colaborador Mirza Sayid, experto en informática y fiel creyente en el más allá (el hombre idóneo para aquella locura).

— Ismail, tienes que venir, por favor. ¡No lo vas a creer, por más que te devanes el seso!

Ismail presentía que aquella rama que miraban todos era ese nudo gordiano que buscaba.


— Señor, se trata de un ceporro, no es una rama vulgar y corriente, en su mayor parte está fosilizada, pero hay restos de sangre y algún cabello humano. Estaba medio enterrada, por eso no la hemos descubierto hasta ahora. Quizá las pruebas de ADN y de C14 corroboren que ésta fue la rama que dio muerte al sátrapa, empuñada por su hijo ilegítimo (el que trabajaba en la fragua). Demostraríamos así que sí que hubo un contubernio con el fin de erigirle al asesino en falso testigo y adquirir así el título que su padre ostentó en vida.


— Suena demasiado bien… Diría que casi tan bien como una cacofonía.


Nota: El reto consiste en escribir un texto que no supere 500 palabras y en él han de incluirse diez (marcadas aquí en negrita).

1 comentario:

*Sechat* dijo...

El ejercicio es más difícil de lo que parece, porque aunque la temática es libre el hecho de desarrollar una historia incluyendo esas 10 palabras en un total de 500 como máximo limita bastante el juego, pero es creativo y eso me encanta.