07 octubre 2009

LA CHICA DE LAS MACETAS

Maat nos propone como reto general para el taller de Nuncajamás crear en un máximo de 600 palabras un texto, incluyendo las diez siguientes: Roma, salmón, porro, sistema, carajillo, altavoz, púbico, internet, jarrón y maceta.



LA CHICA DE LAS MACETAS



Desde su regreso de Roma Yolanda no era la misma. Al principio no quería admitirlo, pero poco a poco los cambios se habían hecho tan evidentes que era absurdo negarlos. Siempre había odiado el salmón y en cambio desde aquel incidente en la ciudad histórica, ésa era una de las muchas cosas que le gustaban; luego llegó su inusual predilección por fumar un porro detrás de otro, costumbre recién estrenada: ella que siempre había sido defensora a ultranza de la polémica Ley antitabaco, ahora los fumaba por sistema y lo peor de todo es que disfrutba de cada calada al hacerlo. A menudo los acompañaba de algún que otro carajillo y descubría con asombro que la clase de cosas que siempre le habían desagradado tenían un atractivo para ella hasta entonces desconocido. Se sentía poderosa haciendo todo lo que siempre había señalado como tabú.

Estuvo cinco meses en coma por aquel golpe. Nunca se supo si lo que le golpeó la cabeza fue un jarrón o una maceta, pero fuese lo que fuese lo que le cayó en la cabeza provocándole aquella conmoción, había ocasionado en ella cambios más profundos que la simple brecha que cruzaba parte de su cuero cabelludo, alterando sus gustos. Desde que recuperó la consciencia todo su comportamiento se guiaba por impulsos primitivos; había comenzado a actuar antes de analizar las consecuencias. Y disfrutaba como nunca. Por eso lo de mirar en internet en compañía de sus padres y novio técnicas para depilarse el vello púbico y ponerlo en práctica allí mismo, a medida que iba siguiendo la secuencia del vídeo, los escandalizó a todos excepto a ella.

Por eso y por su afán de jugar con los cuchillos probando su habilidad para trazar con ellos la silueta de su mano sobre el mantel a un ritmo cada vez más rápido; el recorrer las calles con el coche en sentido contrario al del tráfico o plagar su casa de muñecas fueron el aviso, y sus padres destrozados decidieron llevarla a una clínica psiquiátrica. Su admisión fue inmediata. No hicieron falta complicadas pruebas médicas: bastó con verla actuar con aquel altavoz, arrebatado a un camión de publicidad, vociferando a la gente que le besase el culo, para acto seguido bajarse los pantalones y mostrar a los transeuntes aquella parte de su cuerpo y obligar a más de uno a cumplir el mensaje de su pregón; llegando incluso a masturbarse en público cuando veía a alguien más predispuesto a seguirle el juego.


Lleva cierto tiempo encerrada allí, pero no se le nota mejoría alguna. En cuanto parece recuperarse la cambian de habitación y ella aprovecha esa reconquista de libertad para lanzar desde las ventanas unas veces macetas y otras jarrones.








Si te gusta lo que lees aquí, disfrútalo por favor desde el blog, pero no lo copies. Puedes leer más escritos míos en mi otra bitácora: www.mimundomiburbuja.blogspot.com Respeta mi propiedad intelectual. Gracias.

7 comentarios:

Onminayas dijo...

¡Chapeau!

Desde la A hasta la Z.

Besos. (Ademas de exquisito siento haberme reido un montón)

Emma Grandes dijo...

Es increíble cómo una simple maceta te puede cambiar la vida. Muchas veces nuestra cabeza es incapaz de asimilar el cambio. Una pizca de buen humor siempre es bien recibida.

Un beso!!

Anónimo dijo...

Muy gracioso, cómo puede cambiar la vida en un segundo.
Besos desde Fuenla

Anónimo dijo...

Romanos 10. Si confiesas con tu boca que Jesucristo es tu Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salv@.

*Sechat* dijo...

Anónimo. No me siento obligada a confesar nada, dado que es sólo un personaje y mi creencia religiosa no le interese a nadie. Un saludo.

JuanMa dijo...

A pesar del tono ligero, me ha resultado durillo (como un golpe en la cabeza).

Un beso.

*Sechat* dijo...

JuaN Ma: ciertamente no pretendía hacer un relato divertido. Estoy de acuerdo contigo en que la historia que cuenta es dura. Un abrazo.