20 octubre 2009

Un hombre singular

Era joven, pero su Surrealismaspecto desgarbado le hacía parecer mayor. Para disimular su calvicie en lugar de raparse la cabeza, cruzaba sus escasos cabellos de lado a lado y los puntos más al descubierto los pintaba de betún negro.

 

Era soltero y de no ser por sus extravagancias en la vestimenta y en el modo de actuar, hubiera tenido bastante éxito entre las mujeres, pues era sensible y buen bailarín. Lástima de su extraña manía por colocar peceras en las ventanas y en el balcón en lugar de macetas, o de su empecinamiento en demostrar a sus visitas que los huevos fritos se pueden freír sobre la televisión con las ondas electromagnéticas que ésta produce.

4 comentarios:

Carlos dijo...

Un tipo singular y un microrrelato maravilloso.
Conocedor de que tal éxito estaba a su alcance,prefiere ser fiel a su extravagancia para unos,desbarajuste para otros.Le da igual,nunca impediría que los peces sintiesen el cielo sobre el mar ni renunciaría a una tortilla de canales.

Este parador alberga pequeños grandes tesoros.

Un abrazo!

*Sechat* dijo...

Gracias Ninive, me ha encantado lo de la tortilla de canales ji, ji. Un abrazo.

Onminayas dijo...

Bueno, a lo mejor era un incomprendido que tenía una creatividad inmensa... Sólo que no la sabía canalizar.

Besos.

*Sechat* dijo...

Onminayas: ojalá hubiese más locos maravillosos de esos. Un abrazo.