24 abril 2010

EL DÍA MUNDIAL DEL LIBRO (CRÓNICA DE UNA TARDE)

Ayer fue uno de los días más emotivos del año, al menos para mí. El Día mundial del libro saca a la calle los autores más consolidados, junto a otros desconocidos o nuevos y deja que la población se acerque a ellos desde cualquier punto de la ciudad. Me encanta el momento en que un libro o un stand cautiva mi atención. Entonces sé que se me ha abierto la puerta de la magia de nuevo y que he retrocedido a mis nueve u ocho años o incluso menos, y vuelvo a ser una niña que ansia ser sorprendida con el encanto de una buena historia.



Pero ayer, fue un día aún más especial que en años anteriores, pues descubrí un maravilloso lugar de una librería de Baracaldo con muchos de los libros que pasaron por mis manos y ojos cuando era cría. Y lo siento si os parece ñoña mi actitud, pero lloré de emoción cuando los pude tocar de nuevo y hojearlos, me reconcilié con mi infancia y mis recuerdos, con mi morriña incluso y seguramente si alguien me hubiese preguntado porqué lloraba yo no le habría podido responder debido al nudo que atenazaba mi garganta. Fue algo glorioso. Una auténtica catarsis con mi pasado... una sensación indescriptible. Tomé buena nota mentalmente del sitio, tienen web propia (www.librosycosas.com) y del nombre de la librería: Librería San Antonio. Me he prometido además, ir por allí siempre que pueda, para desempolvar los recuerdos de aquellos momentos de lectura ya vividos hace tanto tiempo.

Liberé mi alma, sin duda en aquel stand, pero recorrí todos los demás y en tres compré algún libro. Dos títulos de Miguel Delibes: "Las ratas" y "Los santos inocentes"; el segundo volumen de una recopilación de relatos breves de varios autores clásicos (entre ellos Kafka, Poe o Maupassant) titulado "Cuentos breves para seguir leyendo en el bus"; y el que fue un éxito en Francia en 2006: "Los ojos amarillos de los cocodrilos" de Katherine Pancol. Prometo comentaros cada uno de estos títulos en cuanto los haya leído. Entre tanto, si me lo permitís, quisiera dejaros como regalo por el maravilloso día que pasé ayer, un poemilla que he escrito hoy. Leed todo lo que podais y disfrutad en cada viaje de letras que hagais. Un besazo.


BRINDIS LITERARIO

Desbocada vuela mi alegría
por las entretelas 
de hojas, páginas y líneas.

De vez en cuando 
se me corta en seco
el aliento.
Y el personaje me arrincona
en el equilátero
de sus encantos.

No puedo luchar contra sus golpes,
ni contra las certeras frases
del escritor que lo patrocina,
 así que me dejo atrapar 
y despojar de dientes,
mientras la sangre brota 
de cada punto de mi cuerpo
recitando complacida
todo lo bueno
que es TODO,
lo que he leído 
en mis queridos libros.






Si te gusta lo que lees aquí, disfrútalo por favor desde el blog, pero no lo copies. Puedes leer más escritos míos en mi otra bitácora: www.mimundomiburbuja.blogspot.com Respeta mi propiedad intelectual. Gracias.

4 comentarios:

AdR dijo...

Para mí ese día también es especial. Es como soleado, aunque algunos años no lo esté, pero abrir un libro e impregnarse con su aroma, ya sea nuevo o añejo, es algo único ese día.

Besos.

Carlos dijo...

Si un recinto cerrado como un cine, un teatro, una cancha deportiva, un auditorio, en donde no hay más que lo que se ofrece en ese momento, se desbordan pasiones y emociones, no es ni mucho menos ñoña ni similares, tu actitud en una librería que me imagino debe ser como las de antaño, con sabor no a estilos sino a libros. Ya que en una librería caben todos aquellos recintos y lo que en ellos tiene lugar.
Basta con abrir un libro.

Precioso brindis! \=/ \=/ por los libros! :)

Un abrazo!

*Sechat* dijo...

Adr: para los amantes de la lectura es una experiencia inolvidable, como bien señalas. Un abrazo.

*Sechat* dijo...

Carlos:
Es cierto, un buen libro es capaz de teletransportar al lector a cualquier escenario o lugar que quiera. Sólo hay que engancharse a sus páginas.

¡Chin, chin!