05 junio 2010

ESTOY EN UN TALLER



Siempre he sido muy reservada para mis cosas, a veces demasiado y en esta ocasión se vuelve a cumplir esa premisa: me he animado a participar en un taller literario presencial que hay en mi propia ciudad y del que tuve noticia de la forma más casual posible. Me alegro de haber dado el paso. Sólo he asistido dos días, pero me siento ya como en casa, pues la gente es estupenda y eso ayuda; además el lugar es el mejor del mundo, al menos para mí: una librería. Lo bonito y estimulante es que cada uno cuenta con un estilo inconfundible que lo convierte en único y que en todo momento se respeta. El hecho de haber conocido a muchos a través del libro que publicaron (al comienzo de este post tenéis la imagen de la portada), mucho antes de conocerles en persona, ha sido sin duda un valioso acicate, pues comprendí que tengo mucho que aprender y que hay más gente "rara" por Bilbao como yo.

Cada jueves desde las 18:30 hasta las 20:30 nos reunimos, charlamos, escribimos y leemos. Es un momento mágico de concentración, trabajo, entretenimiento y sobre todo de aprendizaje. Me encanta, aunque me queda la pena de tener que esperar hasta septiembre para regresar, pues tan sólo quedan dos días de curso y por  trabajo sólo voy a poder acudir al último. 

El texto que os propongo surgió de ese encuentro del pasado jueves, se nos proponían dos temas para escribir el relato: la luna y un error. Como siempre, cualquier parecido con la idea original es pura casualidad. En este texto trato de hacer una mezcla de ambos temas.

Sea como sea, lo comparto con vosotros, para ver qué os parece. Un abrazo.
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EL MANÍACO
3 de junio del 2010
He decidido hacer lo que todos los poetas han soñado alguna vez: secuestrar la luna. He estudiado durante años cada dato que los científicos de la NASA han facilitado y poco a poco me he convertido en un experto como ellos: conozco la profundidad de cada uno de su cráteres; la duración de sus movimientos de rotación y traslación; la distancia exacta hasta la Tierra; su perímetro; su masa; su volumen… Han sido horas, días, meses y años de estudio intenso en un idioma que no me resultaba del todo cómodo, pero por fin lo sé todo sobre ella. Tanto esfuerzo merecerá la pena, estoy convencido.
4 de junio del 2010
Mi plan está perfectamente perfilado. Mis estudios sobre aeronáutica y mi máster en telecomunicaciones contribuirán a llevar a cabo el golpe maestro. Por eso estaba tan taciturno desde hace tiempo o tan raro como mi mujer se encargaba de repetirme una y otra vez. ¡Qué ilusa!
5 de junio del 2010
He tenido que llamar de nuevo a la empresa de mensajería. Dicen que mi paquete aún no ha salido del almacén: han tenido huelga de mensajeros estos últimos días. Se han comprometido a hacerme llegar el pedido como máximo en una semana.
8 de junio del 2010
Estoy impaciente y ella lo nota. No puedo disimularlo, incluso al hacer el amor mi mente prefiere evadirse pensando en el gran proyecto que tengo entre manos y me imagino en titulares en todos los periódicos del mundo. Eso es lo que de verdad me provoca placer y no sus torpes y predecibles caricias. 

10 de junio del 2010
La lona sigue sin llegar. Enma en un descuido, casi descubre mis planes, pues anoche no cerré con llave el cajón donde guardo mis cálculos. Creo, no obstante, que no los ha leído. Debo ser más cuidadoso a partir de ahora, de todos modos. 

11 de junio del 2010
Tengo un nuevo seguidor en mi blog. Se llama Cometa, un nombre muy apropiado. Me gusta pensar que es una mujer voluptuosa e inteligente de enormes y expresivos ojos color canela ocultos bajo unas gafas de pasta negra. 

Siento que por fin alguien me comprende. Me ha pedido más detalles sobre mi plan. He de ser precavido, por supuesto, pero después de tanto tiempo que alguien reconozca mi dedicación halaga mi ego, y me he dejado llevar por el entusiasmo contándole los pormenores del asunto. Desde luego no todos. 

12 de junio del 2010
No dejo de mirar el reloj constantemente. A ver si Enma, se marcha de una vez a trabajar… Cometa y yo tenemos mucho que hacer hoy.
Estoy preparando la nota de despedida para Enma. Creí que me resultaría más doloroso este momento, pero me complace comprobar que no es así.

3 de agosto del 2010
Aquí los días son tan oscuros como las noches. Apenas salgo de mi celda y la comida es pésima. He perdido todo mi contacto con el mundo exterior, pues no me dejan disponer de internet. También me han vetado el acceso a la biblioteca. Dicen que soy un preso peligroso y que mis subversivas ideas pueden alentar a otros a amotinarse. En definitiva, me tienen aislado. 

El cielo plomizo de aquel día debería haberme bastado para comprender que algo no iba bien, pero mi encuentro con Cometa me tenía tan excitado que no supe interpretar los signos: Enma más melosa de lo habitual remoloneando antes de irse a trabajar y su sonrisa beatífica cuando se le escapó que no fuese tan despistado con mis cosas; la llamada de teléfono que ella insistió en atender y durante la que seguramente estuvo hablando de mí con su interlocutor, pues no dejaba de mirar en mi dirección una y otra vez; el hecho de que cuando finalmente salió de casa, insistiese tanto en que la acompañara hasta la puerta (si supiese lo mucho que me exaspera cuando se muestra tan dependiente emocionalmente). Pues bien, aquel cúmulo de detalles no fueron suficientes para hacerme caer en la cuenta de mi error: había sido traicionado y yo había contribuido a ello. Fue al abrir la puerta cuando aquellas insignificancias cobraron forma y descubrí la verdad.
Enma corría frenética hacia el otro lado de la calle en dirección a un coche de policía desde el cual varios hombres uniformados me animaban, armados de rifles, a abandonar la casa con las manos en alto. ¡Cómo pude cometer un error tan estrepitoso! ¿Cómo!


Si te gusta lo que lees aquí, disfrútalo por favor desde el blog, pero no lo copies. Puedes leer más escritos míos en mi otra bitácora: www.mimundomiburbuja.blogspot.com Respeta mi propiedad intelectual. Gracias.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho mucho, es raro, está el tío chiflado mola.
Besos desde Fuenla

AdR dijo...

Seguro que lo disfrutas. Yo nunca he estado a favor de este tipo de cursos o talleres. Opino que no enseñan a escribir, aunque he de reconocer que incitan a escribir y a que la inspiración y las ideas despierten.

Besos

*Sechat* dijo...

Mo:

La verdad es que allí comencé un total de tres relatos y no me convencía ninguno de ellos, así que me obligué a terminar el ejercicio en casa y éste fue el resultado; una mezcla entre las dos propuestas de ese día para escribir: la luna como tema y un error.

Me alegra ver que te ha gustado. Besotes.

*Sechat* dijo...

Adr: es el segundo en que me inscribo y aunque ya he deducido que no me va a ayudar demasiado a pulir errores de estilo, va a ser una manera de obligarme a escribir al menos una vez por semana. Coincido contigo en parte sobre este asunto, pero depende cómo se lleve el taller, sí que puede ser una manera útil de aprender a escribir.

Lo bueno es que comparto afición con más gente de mi ciudad y son todos muy agradables, lo cual es impagable. Un abrazo.