08 mayo 2011

INFIERNOS SIN SENTENCIA

Este es el relato que he escrito para el taller del foro de Nuncajamás en la sección "A partir de una frase". Como resulta evidente, a partir de una frase se ha de escribir un relato o poema. No es gran cosa, pero necesitaba contribuir a la causa. Por favor, si os gusta escribir no dejéis de pasaros por nuestras tierras nuncajamasianas y participar en las diferentes propuestas que se lanzan desde allí.


"Siempre estaba aterido, como atrapado en su propio invierno privado". Cabizbajo y silencioso, apenas hablaba con la gente y ni en el barrio ni en el instituto contaba con muchos amigos. Vestido siempre de negro con una capucha que le cubría prácticamente toda la cabeza y confería aún más misterio a los rasgos de su cara, parecía un adolescente más inadaptado que el resto, aunque sus notas eran las de un alumno realmente brillante.


En su habitación, el pequeño santuario de las intimidades de sus dieciséis años, cuando acababa sus deberes dedicaba buena parte de su tiempo a escribir versos o a recrear en dibujos las imágenes que se perfilaban en su mente: casi siempre objetos extrañamente complicados pero muy funcionales, dignos de un inventor consumado. Cualquier ingeniero vería en aquellos objetos el arreglo perfecto para relanzar el nombre de su firma a nivel mundial y comercializar a nivel internacional productos que facilitasen el disfrute de más tiempo libre en miles de hogares del planeta; pero él era demasiado tímido y no confiaba sus pequeñas creaciones a nadie. Se limitaba a archivarlas en cuadernos o carpetas que permanecían amontonados en estanterías y cajones, ajenos a miradas de ojos que no fueran los suyos.



Por las noches, se despertaba sudoroso y contenía sus propios lamentos o gritos y él mismo se autoconsolaba hasta que conseguía disipar esa extraña pesadilla recurrente o hasta que el cansancio le vencía de nuevo. Noche tras noche se repetía la misma secuencia, y noche tras noche se autosocorría sin que el resto de los habitantes de su casa se enterasen de aquello: extraños bajo un mismo techo que apenas se conocían y que se negaban a hablar del suceso que había cambiado sus vidas hacía tantísimo tiempo.



Andrés, apenas era un niño de siete u ocho años, cuando jugando en el parque cercano a su casa (por entonces vivían en otra ciudad) escuchó en la zona de los árboles los gritos de una niña. Muchos de los mayores lo tomaron por un juego de niños y permanecieron impasibles, pero él con su corta edad, supo distinguir el terror en aquellos alaridos y echó a correr hacia allí, sin pensarlo dos veces. Nunca contó a nadie lo que encontró en aquel lugar, ni siquiera la policía con sus preguntas intimidatorias consiguió arrancarle más palabras de las que ya había dicho en la llamada telefónica que hizo junto a sus padres aquella tarde; pero desde entonces ni él ni su profesor favorito volvieron a verse, ni fueron los mismos: "hay una niña rubia junto al lago del parque... está con mucha sangre, parece dormida o... muerta", declaró entre sollozos e hipidos.







Si te gusta lo que lees aquí, disfrútalo por favor desde el blog, pero no lo copies. Puedes leer más escritos míos en mi otra bitácora: www.mimundomiburbuja.blogspot.com Respeta mi propiedad intelectual. Gracias.

9 comentarios:

Esther dijo...

Qué horror. Estoy recordando las series esas policiacas que veía ¡Je,je,je!

En cierta forma, vi un pequeño matiz de Andrés en mí :)

Saluditos. Me gustó mucho.

Anónimo dijo...

Ante este corto relato el cuerpo me pide que continúe, que aclare el misterio final al que hace alusión, que lo menciona como que no quiere la cosa.
Andrés parece un personaje muy interesante, lleno de matices.
Ojalá te animes y construyas un relato más extenso o una novela corta.
Besos de los tres de Fuenla.

Carmela dijo...

Interesante e inquietante...
Sigue que te animamos.
Biquiños.

Mercedes dijo...

Relato de atmósfera opresiva e inquietante...

Un saludo!

Ŧirєηzє dijo...

uuff.f.
cuantas historias parecidas a esta habra en el mundo...¡¡

un abrazo

*Sechat* dijo...

¡Hola, Esther!: quería infundirle un aire de misterio sí... Y bueno, en parte su carácter introvertido y retraído están tomados de mí ji, ji; así que comprendo que alguien se pueda sentir indentificado mínimamente con el protagonista. Un placer tenerte por aquí.

Besos.

*Sechat* dijo...

¡Hola, Mo!: siento decirte una vez más, que no tiene intención de continuidad. Si acaso quizá retome el pasado de los personajes en una especie de precuela.

Besos.

*Sechat* dijo...

¡Hola Firenze!:
lamentablemente seguro que habrá muchas historias así, sí. Besotes.

*Sechat* dijo...

Carmela, te digo lo que a mi amiga Mo, mucho me temo que esta historia surgió como algo puntual y no tengo visos de alargarla. Si acaso haré una precuela y la verdad es poco probable. Un besazo.