28 junio 2011

Colores y sentidos

Me pongo de rodillas en el frío suelo y noto como todo mi cuerpo tiembla. Mi mente viaja a otros lugares y recupera para mí todos los colores posibles. Me siento enloquecer.

 

Abro de nuevo los ojos y el verde que veo en aquel manto me recuerda tus braguitas. Me avergüenzo y cierro otra vez los ojos. Aprieto los puños con saña hasta hacerme sangrar; esa sangre rojísima me traslada al rojo de tu boca, y lloro desolado. El marrón de la madera del banco que cruje a mi espalda es el de aquel bendito suelo donde nuestros cuerpos se conectaron la última vez, y tiemblo aún más. Esta vez de deseo.

 

No es preciso que te toque para saber que te deseo. Ni es necesario que te espíe. Tampoco necesito beber de tu cuerpo trazando senderos prohibidos, pues aunque fuese ciego te vería con la misma intensidad con que lo hago ahora y aunque fuese manco te acariciaría con cada uno de mis otros cuatros sentidos intactos.

 

Quiero poseerte cada milésima de segundo, mientras el más grande de los meteoritos asola la Tierra. Quiero morir matándote a pequeños mordiscos de lujuria. Quiero entrar en ti y penetrarte hasta arrancarte un grito de clemencia o de agradecimiento. Quiero que mi corazón lata al compás del tuyo y olvidarme de mi cuerpo para adorar cada centímetro de tus piernas y de tus pechos. Quiero convertirme en salvaje y conquistar tu territorio y jugar a la reconquista una y mil veces, hasta la extenuación, entre tus dos pezones encendidos de púrpura. Quiero descubrir para ti nuevas secretos amatorios, nuevos parajes que te vicien y te hagan depender de mí tanto como yo dependo de ti ahora. Quiero con todas mis fuerzas, morir atado a tu vagina, anudado a tu lengua, a tus nalgas, a tu cuello. Quiero correrme en tu interior como un volcán que nunca descansa. Quiero hibernar en tus brazos y que tus jadeos sean… mi despertador cada mañana.

2 comentarios:

*Sechat* dijo...

Lo tenía preparado hace unas semanas y no me decidía a publicarlo. Ahora, como tantas otras veces, a falta de otra cosilla que colgar por aquí, lo dejo puesto para que lo leáis o lo critiquéis a gusto. Un besazo.

Carmela dijo...

Se suda eh? Críticas positivas, como te mereces siempre.
Un biquiño