03 septiembre 2011

Querer es lo que cuenta

Hacía años que soñaba contigo sin saberlo. Mi propia guitarra fue más lista y a diario dotaba de fuego a mis dedos para que ejecutasen nuevas y difíciles melodías. Mientras… yo cerraba los ojos, por miedo a que mis sueños escaparan sin mi consentimiento volando al otro lado del mundo y tropezaran con el irreproducible verde esmeralda de tus ojos almendrados, revelándote mis secretos.

Tú en la  costa gaditana y yo a los pies de la Torre de Hércules, éramos dos solitarios guerreros pertrechados con yelmo y armadura, asestando torpes mandobles a la vida con risas nubladas, porque aún no nos teníamos el uno al otro; dejándonos arrastrar por la existencia como si fueran otras las personas que cabalgaban a lomos de ella o como si no nos importara lo más mínimo el camino o la meta.

En algún momento debí descender a tierra y al bajar de mi nube, la casualidad en forma de invisible hilo de Ariadna, me empujó hacia ti, y lo hizo algo más al sur de mi norte habitual y algo más al norte de tu sur habitual. En Salamanca. No me preguntes porqués ni cómos, pues la magia es inexplicable. Simplemente disfruta de cada momento como si fuera el último, tal y como yo he aprendido a hacerlo desde que te encontré.

Nunca un faquir padeció tanto como yo lo había hecho hasta ese instante, ni faroleó de sus logros como lo he venido haciendo durante estos maravillosos doscientos ochenta y tres millones novecientos noventa y seis mil ochocientos segundos que llevas habitando mi corazón y mi piel.

Cada mañana, contemplo el cielo agradecido y ensimismado, pensando en los ochenta y seis mil cuatrocientos segundos de felicidad infinita que están por delante.
Una vez de regreso a casa, tras el trabajo o las copas con los amigos, hago el amor contigo, atrapado en tu verde impronunciable, con la misma entrega y el mismo deseo que en ese lejano día de nuestro reencuentro. Y digo bien: reencuentro porque en este tiempo he comprendido que ambos éramos piezas de un mismo puzle incompleto. Por eso no te extrañes si en cuanto sale la primera estrella me escuchas susurrarle:
 
“QUERER ES SIEMPRE MÁS VALIOSO QUE QUE TE QUIERAN”.

NOTA: Frase final entrecomillada, tomada de la novela de Albert Espinosa “Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven”, (pág. 198).

4 comentarios:

Esther dijo...

Hola, Sechat.

Me ha parecido precioso este relato tuyo. Quién fuera la afortunada ¡Je,je!

Muy buen resto del finde :)

MARIAN dijo...

BONITO RELATO, Y TIENES RAZÓN, SENTIR AMOR ES LO MÁS RECONFORTANTE QUE TE PUEDE SUCEDER.
UN SALUDO
MARIAN.
PD. SI ES CORRESPONDIDO, NI TE CUENTO.

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷSechatƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

¡Hola, Esther!: es lo único que he sido capaz de escribir en verano. Me he hinchado a leer, pero escribir nada de nada. Todos los deberes que mandó mi profa para el taller los he dejado sin hacer. ¡Qué desastre!

Besos. Buen fin de semana a ti también.

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷSechatƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

Marian, el amor mueve el mundo sin duda. Y sí mejor si es correspondido desde luego.

Besotes.