03 noviembre 2011

"UN CORAZÓN EN COMA"

En la sesión de hoy del taller se nos pedía que usaramos la figura del "narrador disfrazado", para contar una historia que nos haya conmocionado, pero además hay que contar los sentimientos de ese personaje central de forma sutil (se nos ponía como ejemplo la maravillosa leyenda de Bécquer, "El monte de las ánimas", una de mis favoritas por cierto, cuando Beatriz pasa esa noche azarosa esperando el regreso de su amado). Éste es mi ejercicio. La verdad, no sé si he logrado el objetivo... Pero necesitaba hablar y llorar.


(En memoria de nuestra pequeña Maddi. Alexia, yo también la echo de menos cada día y cada segundo.)

4 de julio del 2010

Maite se esfuerza por mantenerse en pie, pero le cuesta respirar. En estos momentos quisiera ser Gepeto para dar vida a un trozo de madera. Sólo que esta vez a lo que hay que insuflar ese hálito de energía y vitalidad es al corazón joven de quien ha pasado a ser un ángel. Su hija, su pequeña, es ese ángel demasiado temprano que acaba de estrenar sus alas sin haber pisado apenas la Tierra con sus piececitos de niña. Unos pies que no han tenido tiempo suficiente para aprender a caminar ni mucho menos a correr.

Maite se ahoga en la angustia de quien no tiene esperanza y de quien ha dejado de creer en los milagros. María era su pequeño milagro, su maravillosa rosa sin espinas. Y la muerte súbita se la ha arrebatado para siempre. Ya no disfrutará nunca más de ese ruiseñor de ojos gigantescos siempre abiertos, y de gorjeos continuados. A pesar del frío que le devuelve el pequeño cuerpo, la acuna en sus brazos y la besa contándola mil y un cuentos hasta que la noche deja paso a otra noche aún más oscura e incierta. La noche del desconsuelo, la noche en que la realidad palpable del águila solitaria le hace comprender que su querida niña luna, su bebé sonriente ya no volverá a estar con ella en el nido. Maite se siente mutilada. Sabe que cada parte de su cuerpo continúa colocada en su lugar; unida al resto por interminables cadenas de huesos y tendones, por carreteras de venas que cruzan toda su esencia corpórea. Lo sabe sí, pero ésta es para ella una jornada de sombras, de halcones y hechiceros que le han robado la razón de su existir.

Maite opina que su corazón late más lento (o al menos eso quisiera ella), como también querría que la decapitasen para no tener que pensar en un mañana que no desea ni puede afrontar.

Maite ha pasado a ser una isla a la deriva, un mar de deshielo, un desierto de sueños y alegrías, una tumba donde encerrar el amor infinito de una madre huérfana de hija. Antes, sin embargo, Maite rebosaba estrellas en su mirada y flores en su boca; ahora, en cambio... ahora ya no es nada.

3 de noviembre del 2011

Hoy me ha llegado una botella con un mensaje dentro, y me he acordado de Maite. Al abrir su interior los más ciegos sólo son capaces de ver un papel en blanco; otros creen atisbar en esa blancura ausente de líneas, la paz mundial. Pero estoy segura de que Maite sabrá interpretarlo de veras.















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6 comentarios:

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷSechatƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

Hay fechas que no podemos olvidar aunque quisiéramos que nunca hubieran existido en el calendario. El 4 de julio del 2010 es una de ellas para mi familia. ¡Triste aniversario!

Dedico este relato a mi prima, Alexia, madre herida como pocas.

Ramón María dijo...

Ufff! triste muy triste.

Un fortísimo abrazo

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷSechatƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

Gracias, Ramontxu, es triste sí y seguir adelante en el día a día mucho más... Pero no hay conmoción sin tristeza.

Besotes.

Anónimo dijo...

Creo que todos nos acordamos de Maddi, no llegué a conocerla, pero por todo lo que nos has contado y todo lo leido en tu blog... Además, esos ángeles en la tierra y en el Cielo siempre se recuerdan y nos arrancan una sonrisa triste, aunque lo intentemos evitar.

Anónimo dijo...

Besos desde Fuenla x 3.

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷSechatƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

Gracias, Mo, guapa. No puedo evitar llorar cada vez que pienso en ella. Besotes.