06 enero 2012

RUMBO NORTE

Los intensos dolores de cabeza cada vez más frecuentes, anulaban mis fuerzas y decidí acudir a un especialista. Temía que se tratase de algún tumor maligno, y no podía demorar más la búsqueda de un tratamiento que me aliviase.

Fue el doctor Cooper, director de la Clínica Atlantis, quien recomendó mi internamiento para un examen más exhaustivo. Durante las interminables sesiones, él y sus ayudantes me hacían visualizar millones de imágenes a una velocidad imposible para el ojo humano, pero sorprendentemente cuanto más intenso era mi dolor de cabeza, mejor retenía yo los detalles de cada una. También me instaban a permanecer horas y horas en vela o sin probar bocado. A menudo bajo la vaga excusa de que quizá alguno de los alimentos, habituales hasta entonces en mi dieta, fuera el causante de aquella sintomatología. Poco importaban mis gritos.

Creí ciegamente en sus palabras. Incluso cuando me propusieron una terapia de choque, consistente en aislarme en una sala con cientos de abejas a mi alrededor. Pensé que no sobreviviría, pero lo hice. Según explicaron, mi mente hiperactiva emitía unas ondas de baja frecuencia que de algún modo interferían en los sofisticados medios de comunicación con que cuentan esos insectos. Asumí el riesgo, porque a menudo la batalla contra uno mismo, asusta más que enfrentarse al peor de los peligros. Fuere como fuere, al cabo de unos pocos minutos la gran mayoría de las abejas yacía en el suelo, mientras otras se devoraban entre sí.

Tras aquello me sentí invencible. Han pasado muchos lustros desde eso y no logro recordar si alguna vez tuve esposa o amigos. Todo quedó atrás. Ahora tan sólo soy Óptimus y lidero una manada de humanos de raza superior que nos hemos adentrado, con la única ayuda de nuestros pulmones, en lo más profundo de las Fosas Marianas y hemos visto cosas impensables. Cosas que si aún tuviéramos una gota de sangre humana en nuestros cuerpos, nos hubieran empujado a la locura o al suicidio. Afortunadamente no somos tan asustadizos, y detalles como mis ocho brazos confirman que nada tengo del hombre que un día fui.

Somos un proyecto de alto secreto llamado “Aurora Boreal”. Sólo los mejores pueden formar parte de él. Nuestro objetivo es descodificar el fenómeno de la secuencia lumínica que tiene dicho nombre y que sólo se aprecia en este punto del planeta, pues los creadores de este proyecto sostienen la idea de que en ella reside el secreto de la vida. Y no me refiero a un hecho tan fútil u ordinario como el de la eterna juventud (hace siglos que nuestro grupo lo aplicó con éxito a sus integrantes), sino a algo más ambicioso: la esencia de Dios. Somos conscientes de que la probabilidad de que hayamos de recorrer otras galaxias y someter nuestros cuerpos a condiciones de vida que nada tienen que ver con las que conocemos es muy alta, por eso hemos modificado nuestras características físicas y sensoriales.

Por otra parte, el ser los únicos científicos que creamos firmemente en la existencia de Dios lejos de ser un inconveniente es un estímulo, porque ello nos empuja a perseguir la gloria de conocer otros mundos avalándonos en nuestra propia fe. Sabemos indefectiblemente que ese fenómeno meteorológico extraordinario es en realidad un código lingüístico primitivo que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos y se ha ido perfeccionando. La teoría del Big-Bang es sólo real en parte, y la Tierra por sus características orográficas, atmosféricas y magnéticas excepcionales, constituye el sistema perfecto de captación de ese lenguaje residual que no es otro que el propio idioma de Dios. No, no os confundáis… la Aurora Boreal no es una exhibición visual hermosa que se desarrolla en nuestro planeta, sino un mensaje que se originó en realidad a millones de años luz de distancia, hace eones. Nuestro Polo Norte es tan sólo la pantalla apropiada que lo capta. Y vamos a demostrarlo.

1 comentario:

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷSechatƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

Probablemente el título no resulte atractivo, pero no se me ocurría otro. Espero no obstante, que el relato os convenza. Con él participo en el último reto general del foro. Se nos exigía crear un relato de ciencia ficción. ¿Qué opináis de éste? Besotes.